Durante casi ocho siglos, musulmanes, cristianos y judíos compartieron la tierra que se contempla desde Cortijo Bujio. Qué significó realmente aquella coexistencia es una de las cuestiones más encarnizadamente debatidas de toda la historia, y la respuesta honesta resulta más sorprendente, y más humana, que los mitos populares de uno y otro bando. Esta es la historia verdadera, contada tal como la cuentan los mejores historiadores actuales.

La mayoría de la gente lleva en la cabeza una de dos imágenes opuestas de al-Ándalus.
La primera es la romántica: un paraíso de tolerancia perdido, donde tres religiones convivieron codo con codo en armonía y construyeron juntas una civilización dorada. La idea tiene nombre —convivencia—, acuñado por el erudito Américo Castro, y su versión más querida es El ornamento del mundo, de María Rosa Menocal.
La segunda es la hostil: una historia de conquista y sometimiento, en la que los no musulmanes vivían como dimmíes de segunda clase bajo presión constante, jalonada de matanzas y expulsiones; es la versión que sostiene, por ejemplo, Darío Fernández-Morera en El mito del paraíso andalusí.
Ambas, sugieren las pruebas, son distorsiones, moldeadas tanto por la política moderna como por el pasado medieval.
El principal historiador anglófono de la materia, Brian A. Catlos, dedica su libro Kingdoms of Faith: A New History of Islamic Spain (2018) a desmontar ambos mitos. Al-Ándalus, escribe, no fue «ningún Shangri-La de tolerancia abierta»; pero los cristianos y beréberes que le pusieron fin tampoco eran unos bárbaros. En el plano de las civilizaciones, insiste, no hubo ni buenos ni malos.
Lo que hubo, en cambio, fue pragmatismo. La Iberia medieval era un mundo de identidades cambiantes y alianzas inestables, donde el odio de motivación religiosa quedaba por lo general contrarrestado por el frío interés propio y una tolerancia a regañadientes. Tanto el conflicto como la cooperación a través de la línea religiosa venían impulsados por agendas locales —poder, dinero, supervivencia—, y el lenguaje religioso solía añadirse después, para justificar lo que el interés ya había decidido. Algunos historiadores, solo a medias en broma, la rebautizan como conveniencia: coexistencia por conveniencia, no por principio.
No hay que buscar muy lejos para hallarlas, porque buena parte de ellas ocurrió en esta región:
La lección no es que la gente fuera tolerante, ni que fuera llena de odio. Es que la misma sociedad podía ser ambas cosas, porque ambas nacían de las circunstancias y no de credo fijo alguno de coexistencia.
Estos debates no son solo académicos. Tanto la versión romántica como la hostil se emplean de munición en las polémicas actuales sobre el islam, Europa y la inmigración. El valor de la historia rigurosa y basada en pruebas —la de Catlos por encima de todas— es que se niega a servir a ninguno de los dos bandos. Lo que ofrece a cambio es una sociedad real, compleja y profundamente humana: más tolerante que casi cualquier otra de la Europa medieval, y aun así muy lejos de un cuento de hadas. Esa verdad resulta más inspiradora que cualquiera de los dos mitos, y está escrita en las mismas piedras que rodean la villa.
¿Qué significa convivencia? Literalmente, «vivir juntos»: la idea, acuñada por Américo Castro, de que musulmanes, cristianos y judíos coexistieron en la España medieval. Los historiadores debaten con fiereza cuán armoniosa fue realmente aquella coexistencia.
¿Fue al-Ándalus un paraíso de tolerancia? No, pero tampoco fue simplemente una historia de opresión. La mejor erudición moderna, con Brian Catlos a la cabeza, describe una sociedad pragmática de alianzas cambiantes en la que tanto la cooperación como el conflicto venían impulsados por el interés propio, y no por la tolerancia o el odio como tales.
¿Quién es Brian Catlos? Uno de los principales historiadores de la Iberia medieval, autor de Kingdoms of Faith: A New History of Islamic Spain, un libro que desmantela tanto el mito del «paraíso» como el del «choque de civilizaciones».
¿Por qué importa hoy este debate? Ambos mitos se usan en los argumentos políticos actuales sobre el islam y Europa. La historia honesta y basada en pruebas se resiste al uso fácil por parte de cualquiera de los dos bandos.
El campo que rodea Cortijo Bujio fue durante siglos este mundo compartido y disputado. Siga leyendo sobre la Granada judía, la Andalucía musulmana, los sabios de al-Ándalus y 1492.
Fuentes: Brian A. Catlos, Kingdoms of Faith: A New History of Islamic Spain (2018); María Rosa Menocal, El ornamento del mundo; Darío Fernández-Morera, El mito del paraíso andalusí; Américo Castro, España en su historia.