La Alhambra no surgió de la nada. Detrás de sus azulejos y de sus techos labrados hubo generaciones de artesanos —alfareros, ebanistas, tejedores— y, algo notable, algunas de esas artesanías se siguen practicando hoy en Granada, en los mismos barrios, con las mismas técnicas, siete siglos después. Para el viajero que quiere llevarse a casa algo genuinamente de este lugar, los talleres y bazares de Granada son un tesoro, y una excursión fácil desde Cortijo Bujio.

La artesanía granadina más reconocible es la cerámica de Fajalauza: loza vidriada pintada en azul y verde sobre fondo blanco o gris, decorada con pájaros, granadas y motivos florales fluidos cuyas raíces se remontan directamente al diseño nazarí. Toma su nombre de la puerta de Fajalauza, en el Albaicín, el antiguo barrio de los alfareros, donde los talleres han producido platos, jarras, cuencos y azulejos desde principios del siglo XVI, y donde aún hoy puedes comprarlos. Un cuenco de Fajalauza sobre tu mesa en casa es descendiente directo de la cerámica que decoraba al-Ándalus. (Consulta nuestra guía del aceite de oliva: una aceitera de Fajalauza es el complemento perfecto.)
La otra gran artesanía granadina es la taracea: una intrincada marquetería en la que se incrustan diminutas piezas de maderas contrastadas, nácar, hueso y plata formando estrellas geométricas para decorar cajas, tableros de ajedrez, mesas y bandejas. La técnica es nazarí, los patrones evocan la geometría de la propia carpintería de la Alhambra, y hasta la palabra delata su origen: taracea procede del árabe tarsi', «incrustación». Ver a un artesano ensamblar un mosaico de láminas finas como un cabello en una perfecta estrella de ocho puntas es ver un arte milenario todavía muy vivo. Una pequeña caja de taracea es uno de los mejores recuerdos que ofrece Granada.
Como en todo centro artesano, la calidad varía desde el verdadero trabajo a mano hasta las imitaciones baratas. Busca piezas hechas en talleres locales; pregunta al vendedor dónde y cómo se hizo una pieza; y recuerda que un plato de Fajalauza o una caja de taracea auténticos, comprados a quienes los hicieron, llevan una historia que ningún recuerdo producido en serie puede igualar. Son objetos con raíces: el arte cotidiano de al-Ándalus, que se sigue haciendo.
¿Qué es la Fajalauza? La cerámica vidriada tradicional de Granada, pintada en azul y verde sobre blanco con pájaros y motivos florales de inspiración nazarí, elaborada en el barrio alfarero del Albaicín desde el siglo XVI.
¿Qué es la taracea? La marquetería granadina: incrustación geométrica de madera, nácar, hueso y plata en cajas, tableros de ajedrez y mesas, una artesanía nazarí que aún se practica hoy. La palabra viene del árabe «incrustación».
¿Dónde puedo comprar artesanía auténtica de Granada? En el Albaicín (para la Fajalauza) y en el bazar de la Alcaicería, en el centro de Granada (para taracea, cerámica y textiles). Busca el trabajo local genuinamente hecho a mano.
¿A qué distancia está Granada de Cortijo Bujio? A unos 45 minutos, una excursión fácil, idealmente combinada con la Alhambra y la ciudad vieja.
Cortijo Bujio está a 45 minutos de los talleres de Granada. Sigue leyendo sobre Granada y la Alhambra, las Alpujarras y el flamenco y el Sacromonte.
Fuentes: Turismo de Granada (artesanía); Granada City Tour y Hammam Al Ándalus sobre la Fajalauza y la taracea; Wikipedia, «Alcaicería de Granada».